Neuromitos 1: Capas reptilianas, límbicas y neocórtex: la falsa división del cerebro que aún se cuela en las aulas.

El neuromito del cerebro triuno: más falso que un Judas de plástico en primavera

Si alguna vez te han explicado que tenemos tres cerebros en uno —el reptiliano que quiere sobrevivir, el límbico que siente y la neocorteza que piensa—, enhorabuena: has sido víctima del neuromito del cerebro triuno. Un mito muy popular, muy pedagógico… y más falso que la idea de escuchar a Mozart te hace más listo

Neuromito

El modelo del cerebro triuno fue propuesto por Paul MacLean a mediados del siglo XX como una metáfora evolutiva: un cerebro “reptil”, uno “emocional” y otro “racional”. El problema es que, con el avance de la neurociencia, esta idea no se sostiene ni anatómica ni funcionalmente (Corey, 2002).

El cerebro humano no está formado por capas independientes que se turnan el mando, sino por redes altamente interconectadas que trabajan de forma simultánea y distribuida (Booth et al., 1999; Damasio, 1999).

Dicho de otro modo: no tienes un lagarto interior tomando decisiones mientras tu neocorteza intenta apagar incendios.

Tal y como señala la Dra. Feldman Barrett, el cerebro no funciona por módulos emocionales, racionales o instintivos, sino como un sistema predictivo e integrado que construye la experiencia en tiempo real (Barrett, 2021). La autora subraya que dividir el cerebro en “tres cerebros” es una simplificación excesiva que distorsiona cómo realmente se generan las emociones, la cognición y la conducta.

Y aun así… el mito sigue vivo. Muy vivo.

¿Por qué este neuromito sigue campando a sus anchas en educación?

Aquí viene la parte incómoda: los neuromitos están muy arraigados entre los docentes. Y no por falta de interés, sino por todo lo contrario. La neurociencia suena moderna, prometedora y con aroma a “innovación”. El problema aparece cuando se trasladan modelos obsoletos o mal interpretados directamente al aula (Ansari et al., 2011).

Investigaciones sobre neuroeducación alertan de que muchos profesionales de la educación aceptan como válidas ideas como:

  • el cerebro izquierdo vs. derecho,
  • los estilos de aprendizaje neurológicos
  • o el famoso cerebro triuno

A pesar de que carecen de respaldo empírico sólido (Aparicio, 2009; Carballo, 2018).

El modelo triuno es especialmente seductor porque:

  • es fácil de explicar
  • encaja bien en discursos motivacionales
  • y permite frases muy resultonas del tipo “cuando el cerebro reptiliano toma el control…”.

Pero la ciencia es clara: no existe evidencia de que esas “tres partes” funcionen como sistemas independientes (Corey, 2002; Pérez Chávez, 2023).

Lo que dice la neurociencia actual (sin lagartos ni jerarquías)

La evidencia neurocientífica muestra que las funciones cognitivas, emocionales y conductuales emergen de redes distribuidas que implican múltiples áreas cerebrales trabajando a la vez (Booth et al., 1999; Connelly et al., 2016). Incluso procesos tradicionalmente etiquetados como “emocionales” o “racionales” no pueden localizarse en una única zona del cerebro (Damasio, 2001, 2003).

Además, estudios sobre lenguaje, percepción y emoción han demostrado que la especialización hemisférica o funcional no implica aislamiento, sino cooperación constante entre regiones cerebrales (Code, 1997).

Por eso, hablar de un “cerebro reptiliano” que actúa por libre es tan científico como explicar el aprendizaje con los signos del zodiaco.

¿Y esto qué implica para la práctica educativa?

Implica algo muy importante: si partimos de modelos erróneos del cerebro, corremos el riesgo de diseñar prácticas educativas ineficaces. Como señalan Ansari et al. (2011), la neuroeducación solo es útil si se apoya en evidencia rigurosa y evita atajos conceptuales.

Esto no significa que la neurociencia no tenga nada que aportar a la educación —todo lo contrario—, sino que no tiene recetas mágicas ni modelos simplistas (Carballo, 2018). El cerebro no aprende “por capas”, aprende por interacción, contexto, emoción, experiencia y significado, todo a la vez.

Para llevarte a clase (sin neuromitos en la mochila)

La próxima vez que escuches que:

“Primero hay que calmar el cerebro reptiliano para que aprenda el racional…”

Respira hondo y recuerda:

📌 no hay tres cerebros,
📌 no hay jerarquía reptil-emoción-razón,
📌 y el cerebro triuno pertenece más a la historia de la psicología que a la neurociencia actual.

Así que sí: jubilemos el neuromito, con cariño, con humor… y con ciencia. Porque enseñar bien también empieza por desaprender lo que ya no es verdad.

Referencias

Ansari, D., De Smedt, B., y Grabner, R. H. (2011). Neuroeducation – A critical overview of an emerging field. Neuroethics, 5(2), 105–117. https://doi.org/10.1007/s12152-011-9119-3

Aparicio, X. (2009). Neurociencias y la transdisciplinariedad en la educación. Revista Universitaria de Investigación y Diálogo Académico, 5(2), 1–15.

Booth, J. R., MacWhinney, B., Thulborn, K. R., Sacco, K., Voyvodic, J., & Feldman, H. M. (1999). Functional organization of activation patterns in children: Whole brain fMRI imaging during three different cognitive tasks. Progress in Neuro-Psychopharmacology y Biological Psychiatry, 23(4), 669–682. https://doi.org/10.1016/S0278-5846(99)00027-9

Carballo, A. (2018, 19 de febrero). La neurociencia no tiene la receta para los problemas de la educación. El País. https://elpais.com/economia/2018/02/16/actualidad/1518783405_526230.html

Code, C. (1997). Can the right hemisphere speak? Brain and Language, 57(1), 38–59. https://doi.org/10.1006/brln.1997.1833

Connelly, W. M., Laing, M., Errington, A. C., y Crunelli, V. (2016). The thalamus as a low-pass filter: Filtering at the cellular level does not equate with filtering at the network level. Frontiers in Neural Circuits, 9, Article 89. https://doi.org/10.3389/fncir.2015.00089

Corey, G. A. (2002). Reappraising McLean’s triune brain concept. En G. A. Corey y R. Gardner (Eds.), The evolutionary neuroethology of Paul MacLean (pp. 9–27). Praeger Publishers.

Damasio, A. (1999). The feeling of what happens: Body and emotion in the making of consciousness. Harcourt Brace.

Damasio, A. (2001). El error de Descartes. Crítica.

Damasio, A. (2003). Looking for Spinoza: Joy, sorrow, and the feeling brain. Harcourt.

Feldman Barrett, L. (2021). Siete lecciones y media sobre el cerebro (Trad. esp.). Capitán Swing.
(Edición distribuida por Marcial Pons)

Pérez Chávez, V. J. (2023). Del cerebro triuno al cerebro integrador: Una revisión crítica. Revista Española de Salud Pública, 97, e202302. https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2014-98322023000200004

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